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viernes, 29 de marzo de 2013

Puntuaciones de torneo


PUNTUACIONES TEMPORALES LIGUILLA:


Contendientes
Dark Absolutus
(Eo)
Bag ur Kharaz
 (En)
Tremor
Chupacerebros
(Og)
Eberk
(Ae)
Batalla 1 (Batalla campal)
Eo-En
3
17


Og-Ae


13
7
Batalla 2 (Batalla campal)
Eo-Og
10

10

Ae-En

16

4
Batalla 3 (Batalla campal)
Ae-Eo
23


5
Og-En

16
6

Total Parcial:
36
49
29
16














Liderde la primera vuelta: Bag ür Kharaz con su general de resistencia 6!!

Puntuacionesexperiencia:

Elfos oscuros:
General= 5
Guardiade honor= 4
Enanos:
General=10(+1 a resistencia)
Guardiade honor=8
Altos elfos:
General=0
Guardiade honor=4
Ogros:
General=6
Guardiade honor=7

Próximabatalla:

TORMENTADE MAGIA!!!!!

Dos ejércitosenfrentados a muerte por el control de los vientos de la magia.
Terribleshechizos, monstruos salvajes, fulcros arcanos… Enanos haciendo magia!!!

viernes, 8 de marzo de 2013

Sangre por sangre


Khoril Ithilnaur, príncipe heredero de la casa Ithilnaur de Carond Kar, contempló el campo de batalla desde la cima de la colina. El costado aún le dolía, allí donde la bestia ogra le había golpeado. Seguía furioso por permitir que esa criatura hubiera dañado la delicada artesanía de su armadura.

Mientras tomaba una poción curativa para aliviar los dolores que sentía pensó que podría haber sido mucho peor. Los malditos ogros eran unas bestias resistentes y grandes, pero indisciplinadas, aun así, parecía como si hubieran seguido algún tipo de estrategia en la lucha, cuando lo normal hubiera sido que se lanzaran a la batalla como bestias irracionales.

De todos modos, no podían compararse a las disciplinadas tropas del clan Ithilnaur, formadas por guerreros dispuestos a dar sus vidas para destruir a los enemigos de su señor y conseguir su parte de botín. También influía en su determinación, sin duda, las funestas consecuencias sobre sus familiares en caso de dar muestras de cobardía.
Fuera cual fuera el motivo, era evidente que tropas Druchii eran muy superiores en disciplina y habilidades a las hordas ogras, pero aun así la batalla le había dejado un amargo sabor de boca. No había logrado aniquilar al enemigo, aún peor, había permitido que algunos de sus enemigos escaparan.

Estaba seguro, que aunque eran pocos los que habían logrado escapar indemnes de la batalla, volvería a oír de ellos, ya que su líder, el infame ogro Tremor Chupacerebros había logrado sobrevivir. Al menos Khoril podía tener la tranquilidad de que maldito hechicero recordaría durante largo tiempo el enfrentamiento, ya que por dos veces logró dejarlo al borde de la muerte, pero el ogro empleaba su burda magia para sanar su cuerpo. A pesar de ello, Khoril logró malherirlo mientras que el solo recibió un rasguño.

Mientras sus tropas abandonaban el campo de batalla, el príncipe oscuro meditaba sobre su próximo movimiento. Sus exploradores le habían informado que el hijo de su antiguo enemigo Thondriel vagaba también por estas tierras inhóspitas, encabezando un orgulloso ejército de Ulthuan.

Sería una buena manera de templar el valor de sus tropas hacer que se enfrentaran a sus odiados "primos".

Relajado por los pensamientos de futuras torturas Khoril "Sangre Audaz" Ithilnaur, príncipe de la casa Ithilnaur de Carond Car emprendió el regreso al campamento.


  

martes, 12 de febrero de 2013

Sucesos inesperados-Relato batalla #1


El asesino suspiró mientras contemplaba los restos del ejército de la casa Ithilnaur. Era difícil juzgar cual había sido la causa de semejante derrota.

Prácticamente todas las tropas habían sido aniquiladas. Desde su escondite entre la maleza del bosque tenebroso el elfo oscuro observaba como los últimos supervivientes eran ajusticiados sin piedad por los guerreros enanos, que de manera metódica comprobaban todos los cuerpos caídos.

Un sentimiento extraño le invadía, uno al cual no estaba acostumbrado. Sin duda no se trataba de lástima o de tristeza, ya que tales sentimientos están reservados para criaturas inferiores, nunca para un devoto servidor del culto a Khaine. Tras meditar durante unos minutos, mientras en el aire se seguían oyendo, aunque cada vez con menos frecuencia, los gritos de los moribundos, decidió que lo que sentía era vergüenza. Vergüenza por la derrota sufrida a manos de esas infectas criaturas achaparradas  y cobardes, y vergüenza porque su general no hubiera sido capaz de guiarles hasta una victoria aplastante sobre esos seres mediocres y paticortos.

Si, definitivamente sentía vergüenza, vergüenza pero sobretodo odio, odiaba a esos malditos enanos por su atrevimiento al derrotar a las tropas Druchii, odiaba a los soldados Druchii por haberse dejado vencer por unos soldados inferiores, y se odiaba a si mismo por no haver podido evitarlo.

Malekith lo havia enviado en esta misión a él, Levorass Ennoreth, uno de los más hábiles discípulos de Shadowblade, para asegurar el triunfo de la casa Ithilnaur. Más allá de las victorias obtenidas en estas tierras perdidas la casa Ithilnaur tenía un prometedor futuro por delante, siempre que su heredero, el príncipe Khoril lograra regresar victorioso. De lo contrario los largamente tejidos planos de Malekith, monarca supremo de los elfos oscuros, se verían afectados.

Pero ahora todo estaba perdido, ese incompetente príncipe malcriado había malgastado las tropas de su casa y ahora mismo debía yacer tirado muerto o moribundo junto al resto de los soldados.

Tras quitarse de su cabeza estos pensamientos derrotistas. Levorass comenzó a planear su largo regreso a Naggarithe.

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Torrek Mazocalmo continuó avanzando por el campo de batalla. El sol, que hasta hacia poco, lo inundaba todo con su luz, prácticamente había desaparecido, haciendo su tarea, si cabe, aún más pesada. Esta tarea, aunque ingrata, era necesaria. Alguien debía comprobar que todos esos bastardos traicioneros estaban muertos, ya que sino cualquiera de ellos podría atacar las cercanas granjas enanas o seguirles hasta llegar a las puertas de su mina fortaleza, y quien sabe, si con suerte, descubrir como infiltrarse. Por ese motivo, su líder Ungrim Zanja Agravios, siempre insistía en asegurarse que los caídos en la batalla estaban bien muertos. Esta vez le habían encargado este trabajo a Torrek y a otros diez guerreros, quienes lo realizaban de manera diligente.

Tras algo más de media hora de inspección habían descubierto a media docena de elfos moribundos a los que habían concedido (inmerecidamente, desde su punto de vista), el consuelo de una muerte rápida, así como a dos elfos ocultos tras unos cadáveres intentando pasar ellos mismos por soldados muertos. Como muestra de la generosidad enana les dieron el mismo tratamiento que a sus compañeros heridos.

A apenas una veintena de metros de donde se encontraba, Torrek vio a sus primos segundos por parte materna, Kerlan y Derlan apartar sin demasiados miramiento los cadáveres de varios lanceros. Para ello empleaban los mangos de sus grandes hachas de batalla. De pronto, Torrek vio algo que le hizo sospechar, uno de los lanceros vestía, debajo de la túnica purpúrea, una elaborada armadura de acero bruñido con filigranas de oro y plata. Era imposible que perteneciera a un soldado raso.
Antes de que tuviera tiempo de advertir a sus parientes vio como una larga espada curvada atravesaba al más joven de los hermanos, seccionándole todo el costado izquierdo de un solo tajo. Kerlan apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de seguir la suerte de su hermano. El elfo oscuro se alzó de improviso y arrebatándole el hacha al moribundo Derlan la empleó para cortarle la cabeza al otro enano sin perder ni un solo segundo. Hecho esto, se giró desafiante hacia él.

Torrek lanzó una maldición y, sin dejar de pensar ni un solo instante en el destino de sus primos, sacó la pistola que llevaba en el cinto dispuesto a dar la alarma.

Su sorpresa fue tremenda cuando, al alzar la mano, se dio cuenta que esta no era más que un muñón seccionado del que manaba un rio de sangre. Intentó gritar, pero se dio cuenta, de que no podía, y notó, casi en el límite de la conciencia que su camisa se estaba empapando de un líquido espeso y caliente.


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Levorass soltó el cuerpo del enano, muerto antes de tocar el suelo e hizo una señal con las manos a su señor. Este se la devolvió empleando el código secreto de la familia Ithilnaur. Tras limpiar su espada corta con la barba del enano se reunió con su príncipe, y sin mediar ninguna palabra emprendieron la huida del campo de batalla.
Al cabo de unas horas, mientras subían por las escarpadas laderas que conducían a las montañas de la locura Levorass se permitió sonreír para sí mismo y pensar en el giro que habían tomado los acontecimientos en tan poco tiempo.
Sin duda, se dijo el asesino, las tornas estaban cambiando, debía ser una señal del destino que Kheril hubiera sobrevivido y que les hubiera sido posible escapar de los odiosos enanos. Esto era un signo inequívoco de que Khaine velaba por ellos, y que por tanto, su victoria era ineludible. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Ungrim Zanja Agravios-ENANOS


Ungrim Zanja Agravios está destinado a enmendar los errores del pasado. Su clan procede del linaje del propio Gran Rey Thorgrim custodio de agravios. Siendo Ungrim el más joven de los sobrinos. Su clan, se ha visto ultrajado a lo largo de los siglos por afrentas nunca enmendadas.

Siendo un Barbilampiño ya formaba parte de la escolta personal de su padre Badruk, los Martillos de Piedra, y en pocos años llegó a ser su portaestandarte. En cada contienda demostraba su poderío abatiendo a sus adversarios con su hacha de batalla “ Destructor de Enemigos”. La muerte de su padre, tras una emboscada de orcos de la tribu Cráneo Hendido, lo colocó como legítimo sucesor y señor del clan. Anotó este agravio en el sagrado tomo como dicta la tradición, con su propia sangre.

Una vez ascendido y habiendo tomado posesión de su nuevo cargo. Se dedicó al estudio exhaustivo y minucioso del Libro de los Agravios de su clan. Repaso afrenta tras afrenta y juró por los Dioses Ancestros que aquel Libro aligeraría su carga.

No tardo mucho en localizar el rastro de muerte que dejaba la tribu de orcos Cráneo Hendido. Asentados al sur del Pico Negro, habían construido un asentamiento aprovechando parte de una fortificación imperial. Preparo su plan de batalla. Fue al amanecer cuando empezó la lluvia de proyectiles, catapultas y cañones a pleno rendimiento. Aún no se habían recuperado de la primera salva cuando sintieron el peso de la carga de los enanos. Quinientos enanos enfundados en las mejores armaduras pesadas y las más letales armas de guerra . Al frente subido en el escudo ceremonial iba Ungrim, rodeado de su escolta personal, abrían una senda de muerte hacia el corazón del enemigo. La marea verde ya recuperada, no tardo en rodearlos y separarlos de la fuerza principal, Ungrim no reparo en eso, ya tenía fijado su objetivo, el gran Kaudillo orco negro se dirigía hacia él, montado en su monstruoso jabalí de guerra, una criatura tan alta como un caballo y con la musculatura de un toro, acompañado de su escolta, orcos negros cubiertos de placas de armadura aprovechadas de adversarios vencidos, que se aproximaban gritando juramentos e insultos a la par. El choque de las dos tropas fue brutal y rápido llego a su punto álgido cuando Ungrim se enzarzo en una pelea titánica con el descomunal orco. Con cada golpe el Kaudillo hacia saltar chispas de la armadura de Ungrim, con una espada de metal oscuro de más de un metro y medio de largo, golpes que habrían partido a un caballero imperial en dos. Ungrim se reponía, con su armadura apenas marcada y respondía con un salva de golpes perfectamente dirigidos. Primero partió la cabeza de la bestia, que cayo desplomada con un chasquido sordo, cuando el Kaudillo aún no se había recuperado Ungrim salto de su escudo, haciendo acopio de todas sus fuerzas descargo un golpe brutal que rompió la defensa de su adversario hundiendo el hacha un palmo en su pecho. Tras ver caer a su jefe, el valor de los pieles verdes restantes flaqueo y empezaron una huida en desbandada, aunque pocos fueron los que ese día escaparon, los enanos fueron dando caza a sus enemigos ancestrales uno a uno.

Volvió a su fortaleza, después de dar sepultura a los valientes caídos en la campaña y honrar sus sepulturas, festejo con su clan el agravio restituido. Una vez zanjada esta afrenta, dedicó unos días a buscar la siguiente afrenta. Esta tarea fue interrumpida. Le llegaron noticias de movimientos de fuerzas oscuras en los límites de sus territorios, parecía que los elfos saqueaban sus tierras y esclavizaban a sus aliados. Elfos, que se podía esperar de ellos. Sin palabra, sin honor.

viernes, 1 de febrero de 2013

HEROES DE ULTHUAN-Altos Elfos

Thendril es el mayor de los seis hijos de Thindrel y el Príncipe de la familia Grondel. Ejerce de General del ejército que los Grondel han enviado a recorrer el largo y ancho mundo en busca de reliquias y gloria que encumbren a su familia hasta lo más alto de la vida social de Cracia.
Thendril, es un General con el orgullo y el ímpetu típico de la juventud, a pesar de su juventud, posee una gran experiencia en combate gracias a su servicio como escudero de un poderoso príncipe elfo durante una campaña en Lústria. En alianza con los Hombres Lagarto, un poderoso príncipe Elfo, partió a Lústria para defender sus costas de las constantes incursiones de los deplorables Elfos Oscuros. En la última batalla que contó con la participación del ejército Alto Elfo, Thendril vivió uno de los episodios más tristes de su vida, el que, seguro, es el verdadero motivo de su partida. Vio como un poderoso comandante Elfo Oscuro, conocido como Kheril “Sangre Audaz”, mataba a su señor en combate singular y juro vengar su muerte. Para Thendril fue como perder el hermano mayor que nunca tuvo del que aprendió mucho acerca de los campos de batalla. De él heredo los poderosos brazales de protección que tantas veces le han ayudado a sobrevivir en combate. Al regresar a casa tras la campaña en Lústria, él mismo forjo la brillante armadura que luce en el campo de batalla. En ella vertió todo su rencor y odio hacia los heraldos del caos, los poderes oscuros y la destrucción, pero, sin darse cuenta también vertió su amor por su señor.
Thendril acostumbra a liderar su ejército des de primera fila, acompañado de su inseparable Guardia de Honor formada por treinta Leones Blancos de Cracia de los Grondel, conocidos como los Leñadores de Thendril, dispuestos a dar la vida por su príncipe sin dudarlo ni un segundo. También le acompaña en primera fila su hermano menor Corthal Guardián del Estandarte Familiar.
Con la excusa de aconsejar a su hermano gemelo, Thondral también ha emprendido este viaje, con el verdadero propósito de encontrar grandes objetos mágicos. Con el mandato de su padre, de controlar el ímpetu de Thindrel y su afán por acumular experiencia y poder, también les acompaña Carthal.
Con todos los preparativos finalizados y las tropas de Thendril reunidas los altos sacerdotes Elfos los bendecirán durante toda la noche con sus armoniosos cantos ceremoniales y mañana partirán des de los puertos de Cracia y no regresaran sin cumplir su propósito.

martes, 29 de enero de 2013

HEROES INFAMES I-Elfos Oscuros


Kheril “Sangre Audaz” Ithilnaur:
Kheril es el  comandante del ejército. Curtido por más de cien años de incursiones continuadas ha luchado en miles de batallas y ha matado criaturas a lo largo y ancho de todo el mundo. Desde Lústria, donde desolló vivo a uno de los famosos hechiceros Slann hasta los lejanos desiertos de Khemri en los que, tras devolver a la arena a una horda de extraños muertos vivientes, saqueó el templo funerario de un rey olvidado largo tiempo atrás.De mentalidad fría y calculadora, suele meditar profundamente todas las decisiones importante, pero cuando toma una determinación nunca se hecha atrás. Suele dirigir la lucha desde primera línea de batalla, consciente de que encargarse personalmente de las tareas importantes es la única manera de conseguir sus objetivos. 
En combate emplea una poderosa espada mágica, botín de un general imperial derrotado mucho tiempo atrás, que hace que cuantos más enemigos enfrente más poderoso se vuelva. Asimismo emplea varios artefactos protectores que le han salvado la vida en multitud de ocasiones.
Confía plenamente es su capacidad y en el miedo que le tienen sus tropas para dirigirlas al éxito. Para mejorar la lealtad de sus tropas todas las unidades están comandadas por seguidores fieles a su causa; o bien soldados de probada confianza o bien parientes próximos que comparten sus objetivos.
Toda la horda de Kheril se desplaza en el Terror de los Sargazos. Esta arca negra lleva sembrando el terror por los territorios costeros del imperio desde los tiempos de su abuelo Maerik, y ya son incontables las riquezas que ha robado y los esclavos que han terminado en sus bodegas.


Molk Ihtilnaur:

Molk es el menor de los hermanos de Kheril, y uno de los pocos elfos oscuros en los que este deposita su confianza (si es que eso es posible). Sirve a su familia como capitán del Terror de los Sargazos, nave en la que viaja el ejército de Kheril. En el campo de batalla lleva el estandarte de batalla familiar.
Es conocido por su carácter despiadado y salvaje, dejándose llevar muchas veces por la furia que arde en su interior. Suele luchar acompañado de la tripulación del Terror de los Sargazos, a la que conduce a lo más encarnizado del combate para asegurar de este modo que su parte de botín sea lo más grande posible.



jueves, 24 de enero de 2013

TRIBU PARTECRANEOS-Reinos Ogros


Tremor Chupacerebros siempre demostró en su juventud predilección por la panzamagia destacando por sus artes culinarias y por su gran apetito. Aptitudes que le llevaron a la tribu de los Tripasrrajadas donde su déspota Drex Dostripas apreciaba mucho. Cuando Tremor llegó a la tribu, Drex contaba con 6 matarifes bajo su mando y sin duda pensó que uno más le otorgaría mas poder y comería mejor. Eso fue así durante un tiempo, pero a medida que Tremor crecía, también crecia con él  su poder y disminuían los matarifes de la tribu de Drex que eran devorados por Tremor después de las disputas.
Su apodo lo ganó en la posiblemente más importante y decisiva batalla jamás librada por la tribu de los Tripasrajadas en la cual se perdieron el 80% de los ogros de la tribu y que dió lugar al fin de esta, no en si por la batalla sino por los acontecimientos que se desencadenaron tras ella. Fué una emboscada Imperial con el objetivo de recuperar una importante ruta comercial controlada por Drex. La horda ogra, que perseguia a una falsa caravana, fué conducida a un valle rodeado de colinas donde les esperaba una autentica lluvia de polvora y plomo. La única esperanza de los ogros era seguir avanzando y salirse así del rango de aquellas devastadoras armas. Pero eso también lo tenia previsto el general Imperial y allí estaba esperando montado en su grifo junto a sus destacamentos de élite. Cuando se llegó al choque, la mitad de los Tripasrrajadas ya había caido lo que los ponía en desventaja frente a sus oponentes. Tremor, que estaba exhausto intentando con su magia mantener el mayor número de ogros vivos durante la marcha, se enfrentó él sólo a la unidad de arcabuceros que había aniquilado la suya. Tras la muerte del último arcabucero apenas tuvo tiempo de pronunciar un hechizo de regeneración cuando recibió la carga del general. El combate fue intenso pero corto. Primero murió el grifo con el cuello roto por las manos desnudas de Tremor y después el general con un trozo de arcabuz clavado en el cráneo  El bravo general dedico sus últimas fuerzas para clavar su cuchillo en la barriga del gigante, lo que provocó una terrible carcajada en Tremor y a continuación acercó el trozo de arcabuz a su boca y sorbió. La visión de aquella espeluznante escena sirvió para quebrantar la moral de los valerosos soldados imperiales y decantó la batalla del lado de ogros.
Tras esa batalla Tremor le cogió el gusto a lo de chupar cerebros y comer carne chamuscada. También fué tras esa batalla cuando se convirtió en maestro carnicero tras comerse a los dos matarifes que quedaban después de una discursión gastronómica sobre el grifo del general. Eso enfureció a Drex y se enfrentaron en un combate singular que duro horas. Drex era un Despota temible y descomunal y con sus brutales golpes ya habría sometido a varios gigantes sin gran esfuero, pero Tremor se volvía a levantar y segía combatiento. A medida que avanzaba el combate la fuerza y resistencia de Drex iban mermando en cambio las de Tremor parecian renovarse. El combate terminó cuando Drex comprendió que no podía vencer a la voluntad de las Grandes Fauces y se sometió a la voluntad de su deidad, cosa que le costó una oreja y parte de la cara que arrancó Tremor de un mordisco como pago de su sometimiento. Ese fue el fin de los Tripasrajadas y el comienzo de los Partecraneos.
Actualmete suele acudir a los combates con las cabezas de los exploradores enemigos en una mano y en la otra un cañon de arcabuz que utiliza para sorber los sesos mientras avanza junto a Drex el cual sostiene el nuevo estandarte de la tribu. Esta visión ha resultado muy útil para mermar la moral del enemigo empezando asi a forjarse la leyenda de Tremor