Ungrim Zanja Agravios está destinado a enmendar los errores
del pasado. Su clan procede del linaje del propio Gran Rey Thorgrim custodio de
agravios. Siendo Ungrim el más joven de los sobrinos. Su clan, se ha visto
ultrajado a lo largo de los siglos por afrentas nunca enmendadas.
Siendo un Barbilampiño ya formaba parte de la escolta
personal de su padre Badruk, los Martillos de Piedra, y en pocos años llegó a
ser su portaestandarte. En cada contienda demostraba su poderío abatiendo a sus
adversarios con su hacha de batalla “ Destructor de Enemigos”. La muerte de su
padre, tras una emboscada de orcos de la tribu Cráneo Hendido, lo colocó como
legítimo sucesor y señor del clan. Anotó este agravio en el sagrado tomo como
dicta la tradición, con su propia sangre.
Una vez ascendido y habiendo tomado posesión de su nuevo
cargo. Se dedicó al estudio exhaustivo y minucioso del Libro de los Agravios de
su clan. Repaso afrenta tras afrenta y juró por los Dioses Ancestros que aquel
Libro aligeraría su carga.
No tardo mucho en localizar el rastro de muerte que dejaba la
tribu de orcos Cráneo Hendido. Asentados al sur del Pico Negro, habían
construido un asentamiento aprovechando parte de una fortificación imperial.
Preparo su plan de batalla. Fue al amanecer cuando empezó la lluvia de
proyectiles, catapultas y cañones a pleno rendimiento. Aún no se habían
recuperado de la primera salva cuando sintieron el peso de la carga de los
enanos. Quinientos enanos enfundados en las mejores armaduras pesadas y las más
letales armas de guerra . Al frente subido en el escudo ceremonial iba Ungrim,
rodeado de su escolta personal, abrían una senda de muerte hacia el corazón del
enemigo. La marea verde ya recuperada, no tardo en rodearlos y separarlos de la
fuerza principal, Ungrim no reparo en eso, ya tenía fijado su objetivo, el gran
Kaudillo orco negro se dirigía hacia él, montado en su monstruoso jabalí de
guerra, una criatura tan alta como un caballo y con la musculatura de un toro,
acompañado de su escolta, orcos negros cubiertos de placas de armadura
aprovechadas de adversarios vencidos, que se aproximaban gritando juramentos e
insultos a la par. El choque de las dos tropas fue brutal y rápido llego a su
punto álgido cuando Ungrim se enzarzo en una pelea titánica con el descomunal
orco. Con cada golpe el Kaudillo hacia saltar chispas de la armadura de Ungrim,
con una espada de metal oscuro de más de un metro y medio de largo, golpes que
habrían partido a un caballero imperial en dos. Ungrim se reponía, con su
armadura apenas marcada y respondía con un salva de golpes perfectamente
dirigidos. Primero partió la cabeza de la bestia, que cayo desplomada con un
chasquido sordo, cuando el Kaudillo aún no se había recuperado Ungrim salto de
su escudo, haciendo acopio de todas sus fuerzas descargo un golpe brutal que
rompió la defensa de su adversario hundiendo el hacha un palmo en su pecho.
Tras ver caer a su jefe, el valor de los pieles verdes restantes flaqueo y empezaron
una huida en desbandada, aunque pocos fueron los que ese día escaparon, los
enanos fueron dando caza a sus enemigos ancestrales uno a uno.
Volvió a su fortaleza, después de dar sepultura a los
valientes caídos en la campaña y honrar sus sepulturas, festejo con su clan el
agravio restituido. Una vez zanjada esta afrenta, dedicó unos días a buscar la
siguiente afrenta. Esta tarea fue interrumpida. Le llegaron noticias de
movimientos de fuerzas oscuras en los límites de sus territorios, parecía que
los elfos saqueaban sus tierras y esclavizaban a sus aliados. Elfos, que se
podía esperar de ellos. Sin palabra, sin honor.
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