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domingo, 10 de febrero de 2013

Ungrim Zanja Agravios-ENANOS


Ungrim Zanja Agravios está destinado a enmendar los errores del pasado. Su clan procede del linaje del propio Gran Rey Thorgrim custodio de agravios. Siendo Ungrim el más joven de los sobrinos. Su clan, se ha visto ultrajado a lo largo de los siglos por afrentas nunca enmendadas.

Siendo un Barbilampiño ya formaba parte de la escolta personal de su padre Badruk, los Martillos de Piedra, y en pocos años llegó a ser su portaestandarte. En cada contienda demostraba su poderío abatiendo a sus adversarios con su hacha de batalla “ Destructor de Enemigos”. La muerte de su padre, tras una emboscada de orcos de la tribu Cráneo Hendido, lo colocó como legítimo sucesor y señor del clan. Anotó este agravio en el sagrado tomo como dicta la tradición, con su propia sangre.

Una vez ascendido y habiendo tomado posesión de su nuevo cargo. Se dedicó al estudio exhaustivo y minucioso del Libro de los Agravios de su clan. Repaso afrenta tras afrenta y juró por los Dioses Ancestros que aquel Libro aligeraría su carga.

No tardo mucho en localizar el rastro de muerte que dejaba la tribu de orcos Cráneo Hendido. Asentados al sur del Pico Negro, habían construido un asentamiento aprovechando parte de una fortificación imperial. Preparo su plan de batalla. Fue al amanecer cuando empezó la lluvia de proyectiles, catapultas y cañones a pleno rendimiento. Aún no se habían recuperado de la primera salva cuando sintieron el peso de la carga de los enanos. Quinientos enanos enfundados en las mejores armaduras pesadas y las más letales armas de guerra . Al frente subido en el escudo ceremonial iba Ungrim, rodeado de su escolta personal, abrían una senda de muerte hacia el corazón del enemigo. La marea verde ya recuperada, no tardo en rodearlos y separarlos de la fuerza principal, Ungrim no reparo en eso, ya tenía fijado su objetivo, el gran Kaudillo orco negro se dirigía hacia él, montado en su monstruoso jabalí de guerra, una criatura tan alta como un caballo y con la musculatura de un toro, acompañado de su escolta, orcos negros cubiertos de placas de armadura aprovechadas de adversarios vencidos, que se aproximaban gritando juramentos e insultos a la par. El choque de las dos tropas fue brutal y rápido llego a su punto álgido cuando Ungrim se enzarzo en una pelea titánica con el descomunal orco. Con cada golpe el Kaudillo hacia saltar chispas de la armadura de Ungrim, con una espada de metal oscuro de más de un metro y medio de largo, golpes que habrían partido a un caballero imperial en dos. Ungrim se reponía, con su armadura apenas marcada y respondía con un salva de golpes perfectamente dirigidos. Primero partió la cabeza de la bestia, que cayo desplomada con un chasquido sordo, cuando el Kaudillo aún no se había recuperado Ungrim salto de su escudo, haciendo acopio de todas sus fuerzas descargo un golpe brutal que rompió la defensa de su adversario hundiendo el hacha un palmo en su pecho. Tras ver caer a su jefe, el valor de los pieles verdes restantes flaqueo y empezaron una huida en desbandada, aunque pocos fueron los que ese día escaparon, los enanos fueron dando caza a sus enemigos ancestrales uno a uno.

Volvió a su fortaleza, después de dar sepultura a los valientes caídos en la campaña y honrar sus sepulturas, festejo con su clan el agravio restituido. Una vez zanjada esta afrenta, dedicó unos días a buscar la siguiente afrenta. Esta tarea fue interrumpida. Le llegaron noticias de movimientos de fuerzas oscuras en los límites de sus territorios, parecía que los elfos saqueaban sus tierras y esclavizaban a sus aliados. Elfos, que se podía esperar de ellos. Sin palabra, sin honor.

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