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martes, 12 de febrero de 2013

Sucesos inesperados-Relato batalla #1


El asesino suspiró mientras contemplaba los restos del ejército de la casa Ithilnaur. Era difícil juzgar cual había sido la causa de semejante derrota.

Prácticamente todas las tropas habían sido aniquiladas. Desde su escondite entre la maleza del bosque tenebroso el elfo oscuro observaba como los últimos supervivientes eran ajusticiados sin piedad por los guerreros enanos, que de manera metódica comprobaban todos los cuerpos caídos.

Un sentimiento extraño le invadía, uno al cual no estaba acostumbrado. Sin duda no se trataba de lástima o de tristeza, ya que tales sentimientos están reservados para criaturas inferiores, nunca para un devoto servidor del culto a Khaine. Tras meditar durante unos minutos, mientras en el aire se seguían oyendo, aunque cada vez con menos frecuencia, los gritos de los moribundos, decidió que lo que sentía era vergüenza. Vergüenza por la derrota sufrida a manos de esas infectas criaturas achaparradas  y cobardes, y vergüenza porque su general no hubiera sido capaz de guiarles hasta una victoria aplastante sobre esos seres mediocres y paticortos.

Si, definitivamente sentía vergüenza, vergüenza pero sobretodo odio, odiaba a esos malditos enanos por su atrevimiento al derrotar a las tropas Druchii, odiaba a los soldados Druchii por haberse dejado vencer por unos soldados inferiores, y se odiaba a si mismo por no haver podido evitarlo.

Malekith lo havia enviado en esta misión a él, Levorass Ennoreth, uno de los más hábiles discípulos de Shadowblade, para asegurar el triunfo de la casa Ithilnaur. Más allá de las victorias obtenidas en estas tierras perdidas la casa Ithilnaur tenía un prometedor futuro por delante, siempre que su heredero, el príncipe Khoril lograra regresar victorioso. De lo contrario los largamente tejidos planos de Malekith, monarca supremo de los elfos oscuros, se verían afectados.

Pero ahora todo estaba perdido, ese incompetente príncipe malcriado había malgastado las tropas de su casa y ahora mismo debía yacer tirado muerto o moribundo junto al resto de los soldados.

Tras quitarse de su cabeza estos pensamientos derrotistas. Levorass comenzó a planear su largo regreso a Naggarithe.

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Torrek Mazocalmo continuó avanzando por el campo de batalla. El sol, que hasta hacia poco, lo inundaba todo con su luz, prácticamente había desaparecido, haciendo su tarea, si cabe, aún más pesada. Esta tarea, aunque ingrata, era necesaria. Alguien debía comprobar que todos esos bastardos traicioneros estaban muertos, ya que sino cualquiera de ellos podría atacar las cercanas granjas enanas o seguirles hasta llegar a las puertas de su mina fortaleza, y quien sabe, si con suerte, descubrir como infiltrarse. Por ese motivo, su líder Ungrim Zanja Agravios, siempre insistía en asegurarse que los caídos en la batalla estaban bien muertos. Esta vez le habían encargado este trabajo a Torrek y a otros diez guerreros, quienes lo realizaban de manera diligente.

Tras algo más de media hora de inspección habían descubierto a media docena de elfos moribundos a los que habían concedido (inmerecidamente, desde su punto de vista), el consuelo de una muerte rápida, así como a dos elfos ocultos tras unos cadáveres intentando pasar ellos mismos por soldados muertos. Como muestra de la generosidad enana les dieron el mismo tratamiento que a sus compañeros heridos.

A apenas una veintena de metros de donde se encontraba, Torrek vio a sus primos segundos por parte materna, Kerlan y Derlan apartar sin demasiados miramiento los cadáveres de varios lanceros. Para ello empleaban los mangos de sus grandes hachas de batalla. De pronto, Torrek vio algo que le hizo sospechar, uno de los lanceros vestía, debajo de la túnica purpúrea, una elaborada armadura de acero bruñido con filigranas de oro y plata. Era imposible que perteneciera a un soldado raso.
Antes de que tuviera tiempo de advertir a sus parientes vio como una larga espada curvada atravesaba al más joven de los hermanos, seccionándole todo el costado izquierdo de un solo tajo. Kerlan apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de seguir la suerte de su hermano. El elfo oscuro se alzó de improviso y arrebatándole el hacha al moribundo Derlan la empleó para cortarle la cabeza al otro enano sin perder ni un solo segundo. Hecho esto, se giró desafiante hacia él.

Torrek lanzó una maldición y, sin dejar de pensar ni un solo instante en el destino de sus primos, sacó la pistola que llevaba en el cinto dispuesto a dar la alarma.

Su sorpresa fue tremenda cuando, al alzar la mano, se dio cuenta que esta no era más que un muñón seccionado del que manaba un rio de sangre. Intentó gritar, pero se dio cuenta, de que no podía, y notó, casi en el límite de la conciencia que su camisa se estaba empapando de un líquido espeso y caliente.


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Levorass soltó el cuerpo del enano, muerto antes de tocar el suelo e hizo una señal con las manos a su señor. Este se la devolvió empleando el código secreto de la familia Ithilnaur. Tras limpiar su espada corta con la barba del enano se reunió con su príncipe, y sin mediar ninguna palabra emprendieron la huida del campo de batalla.
Al cabo de unas horas, mientras subían por las escarpadas laderas que conducían a las montañas de la locura Levorass se permitió sonreír para sí mismo y pensar en el giro que habían tomado los acontecimientos en tan poco tiempo.
Sin duda, se dijo el asesino, las tornas estaban cambiando, debía ser una señal del destino que Kheril hubiera sobrevivido y que les hubiera sido posible escapar de los odiosos enanos. Esto era un signo inequívoco de que Khaine velaba por ellos, y que por tanto, su victoria era ineludible. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Ungrim Zanja Agravios-ENANOS


Ungrim Zanja Agravios está destinado a enmendar los errores del pasado. Su clan procede del linaje del propio Gran Rey Thorgrim custodio de agravios. Siendo Ungrim el más joven de los sobrinos. Su clan, se ha visto ultrajado a lo largo de los siglos por afrentas nunca enmendadas.

Siendo un Barbilampiño ya formaba parte de la escolta personal de su padre Badruk, los Martillos de Piedra, y en pocos años llegó a ser su portaestandarte. En cada contienda demostraba su poderío abatiendo a sus adversarios con su hacha de batalla “ Destructor de Enemigos”. La muerte de su padre, tras una emboscada de orcos de la tribu Cráneo Hendido, lo colocó como legítimo sucesor y señor del clan. Anotó este agravio en el sagrado tomo como dicta la tradición, con su propia sangre.

Una vez ascendido y habiendo tomado posesión de su nuevo cargo. Se dedicó al estudio exhaustivo y minucioso del Libro de los Agravios de su clan. Repaso afrenta tras afrenta y juró por los Dioses Ancestros que aquel Libro aligeraría su carga.

No tardo mucho en localizar el rastro de muerte que dejaba la tribu de orcos Cráneo Hendido. Asentados al sur del Pico Negro, habían construido un asentamiento aprovechando parte de una fortificación imperial. Preparo su plan de batalla. Fue al amanecer cuando empezó la lluvia de proyectiles, catapultas y cañones a pleno rendimiento. Aún no se habían recuperado de la primera salva cuando sintieron el peso de la carga de los enanos. Quinientos enanos enfundados en las mejores armaduras pesadas y las más letales armas de guerra . Al frente subido en el escudo ceremonial iba Ungrim, rodeado de su escolta personal, abrían una senda de muerte hacia el corazón del enemigo. La marea verde ya recuperada, no tardo en rodearlos y separarlos de la fuerza principal, Ungrim no reparo en eso, ya tenía fijado su objetivo, el gran Kaudillo orco negro se dirigía hacia él, montado en su monstruoso jabalí de guerra, una criatura tan alta como un caballo y con la musculatura de un toro, acompañado de su escolta, orcos negros cubiertos de placas de armadura aprovechadas de adversarios vencidos, que se aproximaban gritando juramentos e insultos a la par. El choque de las dos tropas fue brutal y rápido llego a su punto álgido cuando Ungrim se enzarzo en una pelea titánica con el descomunal orco. Con cada golpe el Kaudillo hacia saltar chispas de la armadura de Ungrim, con una espada de metal oscuro de más de un metro y medio de largo, golpes que habrían partido a un caballero imperial en dos. Ungrim se reponía, con su armadura apenas marcada y respondía con un salva de golpes perfectamente dirigidos. Primero partió la cabeza de la bestia, que cayo desplomada con un chasquido sordo, cuando el Kaudillo aún no se había recuperado Ungrim salto de su escudo, haciendo acopio de todas sus fuerzas descargo un golpe brutal que rompió la defensa de su adversario hundiendo el hacha un palmo en su pecho. Tras ver caer a su jefe, el valor de los pieles verdes restantes flaqueo y empezaron una huida en desbandada, aunque pocos fueron los que ese día escaparon, los enanos fueron dando caza a sus enemigos ancestrales uno a uno.

Volvió a su fortaleza, después de dar sepultura a los valientes caídos en la campaña y honrar sus sepulturas, festejo con su clan el agravio restituido. Una vez zanjada esta afrenta, dedicó unos días a buscar la siguiente afrenta. Esta tarea fue interrumpida. Le llegaron noticias de movimientos de fuerzas oscuras en los límites de sus territorios, parecía que los elfos saqueaban sus tierras y esclavizaban a sus aliados. Elfos, que se podía esperar de ellos. Sin palabra, sin honor.

viernes, 1 de febrero de 2013

HEROES DE ULTHUAN-Altos Elfos

Thendril es el mayor de los seis hijos de Thindrel y el Príncipe de la familia Grondel. Ejerce de General del ejército que los Grondel han enviado a recorrer el largo y ancho mundo en busca de reliquias y gloria que encumbren a su familia hasta lo más alto de la vida social de Cracia.
Thendril, es un General con el orgullo y el ímpetu típico de la juventud, a pesar de su juventud, posee una gran experiencia en combate gracias a su servicio como escudero de un poderoso príncipe elfo durante una campaña en Lústria. En alianza con los Hombres Lagarto, un poderoso príncipe Elfo, partió a Lústria para defender sus costas de las constantes incursiones de los deplorables Elfos Oscuros. En la última batalla que contó con la participación del ejército Alto Elfo, Thendril vivió uno de los episodios más tristes de su vida, el que, seguro, es el verdadero motivo de su partida. Vio como un poderoso comandante Elfo Oscuro, conocido como Kheril “Sangre Audaz”, mataba a su señor en combate singular y juro vengar su muerte. Para Thendril fue como perder el hermano mayor que nunca tuvo del que aprendió mucho acerca de los campos de batalla. De él heredo los poderosos brazales de protección que tantas veces le han ayudado a sobrevivir en combate. Al regresar a casa tras la campaña en Lústria, él mismo forjo la brillante armadura que luce en el campo de batalla. En ella vertió todo su rencor y odio hacia los heraldos del caos, los poderes oscuros y la destrucción, pero, sin darse cuenta también vertió su amor por su señor.
Thendril acostumbra a liderar su ejército des de primera fila, acompañado de su inseparable Guardia de Honor formada por treinta Leones Blancos de Cracia de los Grondel, conocidos como los Leñadores de Thendril, dispuestos a dar la vida por su príncipe sin dudarlo ni un segundo. También le acompaña en primera fila su hermano menor Corthal Guardián del Estandarte Familiar.
Con la excusa de aconsejar a su hermano gemelo, Thondral también ha emprendido este viaje, con el verdadero propósito de encontrar grandes objetos mágicos. Con el mandato de su padre, de controlar el ímpetu de Thindrel y su afán por acumular experiencia y poder, también les acompaña Carthal.
Con todos los preparativos finalizados y las tropas de Thendril reunidas los altos sacerdotes Elfos los bendecirán durante toda la noche con sus armoniosos cantos ceremoniales y mañana partirán des de los puertos de Cracia y no regresaran sin cumplir su propósito.